Por qué las personas matan a otras personas

Es toda una realidad y es que, si prestamos atención a cualquier informativo sea diario, radio, o televisivo, etc. Todos los días nos encontramos con que muchas, pero realmente muchas, personas se dedican día a día a liquidar totalmente a otras personas. Ahora, veamos por qué las personas matan a otras personas ya que, personalmente este es un tema que me llama demasiado la atención.

Según algunos estudios descritos en su libro de Inteligencia Social, Daniel Goleman describe una serie de estudios que derivan en el por qué de los enfermos patológicos que suelen dedicarse a hacer ello. Los enmarca, no solo en un aspecto cultural sino, en un aspecto prácticamente determinado por la fisiología del cerebro arraigado a: A) El aspecto genético y B) El aspecto cultural.

A) Aspecto genético, si bien diversos estudios ya han demostrado que el gen muta, y muta en tiempo real pero a paso de Sudamericano, es posible entender que las tendencias genéticas no evolutivas se denotan en nuestro organismo desde el mismo momento en el que nacemos y, junto con el correr del tiempo, éstas, no hacen más que salir al exterior, fuera del espacio intrapersonal para ser reconocidas por quienes están en nuestro entorno. De aquí que, por naturaleza, existen varios genes que nos impulsan a hacer todo tipo de cosas. Y no es tan corta la carrera ya que, en realidad, la genética está solamente correlacionada y, en absoluto, directamente relacionada a nuestro accionar; Debido a que existen otros factores que intervienen en el suceso como: La edad, Circunstancia, y fundamentalmente el factor B).

B) Aspecto cultural. El aspecto cultural, dificil de enmarcar en pocas palabras, no hace más que encarnar en nuestras acciones todo aquello que ha formado parte de nuestra historia, y de la historia de nuestros antecedentes. Cuando se realiza la síntesis proteica, el ARN participa en un proceso sumamente fundamental que deriva en nuestro accionar y es que, cuando toma información genética (ADN) suele ir directamente a aquellas partes más desarrolladas de nuestros genes y, casualmente, éstas son las partes que más utilizamos a lo largo de neustras vidas (Como sucede con la sinápsis) De este modo, el hecho de que cualquier persona nos haya gritado, pegado, o hecho sentir mucho peligro durante nuestras vidas para, matar, amenazar o, simplemente vivir bajo temor, puede derivar en que cualquier persona se acostumbre de forma fisiológica a atentar contra cualquier otro tipo de persona, por una razón tan simple como la educación, que deriva en los procesos relacionados y correlacionados a nuestro ADN y la síntesis realizada durante el transporte de proteínas. Factor que definimos ya desde nuestra niñez.

Muchas personas realizan día a día trabajos investigando, de forma muy explayada, por qué es que matan las personas. Daniel Góleman declara que uno de cada diez individuos es netamente psicópata y que, sin embargo, éste no necesariamente debe manifestar ningún tipo de agravio. Durante muchos estudios realizados en resonancias magnéticas, se ha logrado demostrar que, mientras cualquier individuo común y corriente se angustia al perder un videojuego tan simple como el Tetris, etc. Los psicópatas no se ven afectados o, al menos, las regiones que se activan durante la sensación de pérdida en el cerebro, no son para nada las mismas. Todo esto, deriva exactamente en el Sistema Límbico ubicado justamente en el espacio medio frontal (si realizamos un corte transversal del cerebro). De otra forma, en el resto de los participantes, suele verse que en ese mismo campo, la actividad energética es mucho mayor, debido a que el desarrollo de diversos campos como la Amígdala, es mucho mayor. De aquí que el psicópata, simplemente niega haber sufrido durante la muerte de su víctima y, de acuerdo a su lógica estaría dispuesto a intentarlo una y otra vez. Como también lo haría durante el juego. No siente frustración.

En el caso de quienes sí se ven afectados, algunos escritos de principio de psiconeurología, posteriormente conocida en el siglo XIX como neurociencia, delatan que el Lóbulo parietal, es el encargado de la somatización y todo lo relacionado con el mundo intrapersonal que, pocas veces surge en lo externo. (Aquí formarían fila aquellos 9 de cada 10 que no son psicópatas).

Para analizarlo un poco más, podemos ver cómo simplemente algunas personas no psicópatas, simplemente inmunizan ciertos sectores dentro de los lóbulos y activan otros, impulsados por la síntesis del ARN o no. Logrando formar parte dle grupo de personas que matan a otra personas, sin que fuera para nada previsible.

Típicos son los casos de respuestas inexactas que, desde ya dejan en claro, que no hay una buena respuesta, calificable como netamente correcta para la pregunta inicial de este artículo. Existen cientos de muertes por homicidio no realizadas por psicópatas a diario en el Mundo por diferentes razones y, lamentablemente, de toda índole.

Por ejemplo, veamos excepciones como las del casa recompensas que, siempre mata por dinero a otra persona. También aquella que es abusada sexualmente y de forma psicológica que, posteriormente al daño, el victimario opta por simplemente asesinar. Las personas que matan a otras personas en su propia defensa, o también por error, en simple accidentes.

Así que aquí, sr. Lector, tenemos una amplia variedad de casos no estudibales que no pueden justificar bajo ningún concepto el por qué de las muertes entre personas como, claramente, un efecto social. Sin embargo, al día de hoy, los estudios revelan que existe una minoría predispuesta a realizar actos homicidas y suicidas desde entrados en su adolescencia.

Categories: NeuroPsicología Psicología Psicópatas

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About Diego Martín

Desde chico hasta grande llenando el vacío cultivé mi personalidad en base a comunidades y desarrollo de cultura en diversos ámbitos como la literatura, música, diseño, ciencias, comercio y otros rubros. Nacido en Montevideo en 1988 viví 10 años por los barrios de Aguada, Villa Muñoz y Punta Carretas, y me dediqué desde ese entonces a la composición en piano, y la participacion en concursos de cuentos y dibujo, obteniendo varios reconocimientos. 10 años después, 1998 implica un cambio en mi alrededor, pasando a vivir en Canelones y períodos esporádicos en Maldonado, (hasta el año 2004) donde pasé la parte más importante de mi madurez y crecimiento personal. En estos lugares aumentó mi relación con la música gracias a el impulso por parte de padres respecto a clases de piano y flauta dulce. Luego de varias idas y venidas vuelvo, 6 años después a Montevideo, donde comienzo mi actividad como artista en música (2004) y diseño (2006), "escribidor", y estudiante de comercio, comunicaciones, sistemas y relaciones públicas, actividades llevadas acabo hasta la actualidad.

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